Había esperado en vano una insinuación de Moxi, pero nada. Seguramente Moxi no había recibido su carta.
Pandora se ruborizaba un poco cada vez que pensaba en ello. Al cabo de varios años de matrimonio no es nada frecuente que una esposa escriba una carta al marido que ve todos los días y con quien tiene oportunidad de hablar en cualquier momento.
Allí, en el primer cajón de la cómoda tenía el borrador…
“Querido Moxi “
Te parecerá raro recibir una carta mía, ya debes haber olvidado como es mi letra.
Seguramente habrás notado que ya no estoy bonita como antes, pero es que nuestro pequeño me da más susto de lo que te imaginas, ahora que ya camina se esconde en cualquier lado y me tiene buscándolo un rato por toda la casa.
Pero no es esto lo que quería decirte, si no que…”Te quiero” así como suena; te quiero, estoy enamorada de ti. Pero me da vergüenza tener ese desborde de ternura que tanto te encantaban, pienso que soy una mujer casada, con un hijo que alguna vez hará su Servicio Militar, y se ahogan los impulsos.
Quizás si me ayudaras un poco todo sería distinto.
¿Me quieres aún?
“Pandora”
Volvió a meter la carta en el cajón y lo cerró.
Tenía un montón de cosas que hacer, en primer lugar, ordenar el escritorio de “Moxi”El se lo había pedido el mismo día en que Ella despacho la carta, pero no había tenido tiempo de hacerlo antes.
Pandora estaba triste, había pasado más de una semana ya.
Recogió los juguetes del niño desparramados sobre el piso y los puso en la repisa .Luego se dirigió hacía el escritorio; cuantos papeles no terminaría nunca de poner todo en orden.
Esto no sirve, éste tampoco, éste…
Pandora se puso pálida, sobre el escritorio había una carta de Moxi, y esa carta era para Ella.
“Pandora Adorada”
¿Sabes? Era yo quien pensaba que no me querías, y que cualquier cosa te preocupaba más que yo, que anteponías a mi amor las obligaciones del hogar y los pañales del niño.
Por eso me contuve muchas veces de traerte flores aunque fuera una sola…y robada de cualquier jardín. Ahora si eres mi Pandora, mi adorada Pandora que amó con toda el alma, y yo seguiré buscándote en los rincones para besarte sin que el pequeñín se ponga celoso…
“Moxi”
Cuando Moxi llego almorzar, traía un ramo de rosas en la mano y Pandora se le colgó al cuello para darle un beso mientras un niño hacía ruido con un carrito de madera.
Frank Robert
Stgo. 5 Febrero 1977