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A mediados de la década de 1950 Lucho Gatica estaba en la cumbre de su carrera, imponiendo un estilo nuevo en el bolero, marcado por "una serenidad en el fraseo, y una suavidad melódica acariciante en la interpretación". 
Es interesante observar que la cualidad acariciante o aterciopelada de la voz es uno de los rasgos del canto mediatizado más destacados por la media. Se trata de una cualidad esencial del espacio doméstico de audición del canto mediatizado: la intimidad.
El manejo tímbrico de la voz es uno de los rasgos más llamativos de Lucho Gatica, variando su textura armónica con facilidad, mediante la alternancia de la voz de garganta y el falsete, el contraste forte/piano y el uso del micrófono (Espérame en el cielo, 1954, de Paquito López Vidal). El falsete lo usa como ornamentación tímbrica (No me platiques de Vicente Garrido) o lo lleva a semifrases completas (Bésame mucho, 1941, de Consuelo Velázquez). En vez de vibrar las notas más largas, como en el canto lírico, las ornamenta (Bésame mucho).
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Contigo en la Distancia - Lucho Gatica |
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Mi Delirio- Lucho Gatica |
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Escríbeme - Lucho Gatica |
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No me platiques - Lucho Gatica |
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El Bardo - Lucho Gatica |
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En nosotros - Lucho Gatica |
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Esperame en el cielo - Lucho Gatica |
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La puerta - Lucho Gatica |
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Sinceridad - Lucho Gatica |
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La Barca |
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Popurri |
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Contigo aprendi |
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Sombras |
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