Dejemos el tiempo correr lentamente
dejemos que sigan pasando los años,
talvez olvidemos ese amor tan falso
amor que no era, que nos hizo daño
Llegaste a mi vida como luz divina
con tu alma pura de ternura plena,
sin pensar que un día el destino adverso
ese amor tan grande trocaría en pena.
Te quiero dijiste, casi con un murmullo
y yo temblando te ofrecí mi vida,
el mundo era todo dicha y fantasía
ahora en mi alma no queda alegría.
Tres años pasaron y sin darnos cuenta
que no era cariño lo que nos unía,
tres años felices de un amor ficticio
de un amor sublime que en nosotros no existía.
Cuantas ilusiones y promesas vanas
que de bellos sueños ambos nos forjamos,
eran solamente palabras al viento
promesas que hicimos sin saber amarnos,
Por ello… dejemos el tiempo correr lentamente
dejemos el mundo seguir su rodar,
las llagas abiertas que hay en nuestras almas
con el tiempo y la distancia quizás cerraran
Frank Robert
Los Andes, 18 Mar.1978 |