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EXTERMINIO
Cuando la llama de la cordura
se extinga y la mente ciega
oprima el rojo botón del átomo,
no habrá más niños felices,
caminantes soñadores.
No habrá rejas ni muros,
no girarán los molinos
y las flores no podrán seducir
con su fragante belleza.
Sólo habrá noches, cenizas, silencio;
ó tal vez, un murmullo de lamentos,
una esperanza extinguida
sin rebaños para alimentar
al que vio los hongos,
antes de quedar a oscuras…
Cuando se agoten las palabras,
la sangre se encienda
y la razón perdida nos lleve
al eterno invierno de mil años;
no habrá más estrellas,
cántaros, campos ni caminos.
No habrá Patrias, sólo distancias.
No habrá brisas, sólo tormentas,
y el mar se habrá perdido
en las profundidades astrales.
No permitáis se consuma lo indecible.
Abrázate a la vida y a sus cosas;
que el diálogo y la cordura
mantengan nuestro cielo
cada vez más limpio.
Leonardo Silva (San Bernardo)
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