Confesión
Amigo,
Tú sabes cuanto la amo,
daría mi vida si Ella me lo pidiese,
pero, ¿para que quiere mi vida, si es tan pobre?.
Si la veo triste, entristezco,
si la veo llorar, también lloro
si la siento reír, mi alma se llena de gozo.
¡La amo, la amo amigo mió ¡
Tú no sabes lo que es el amor,
no comprendes lo que puede una caricia de mujer,
esa ternura , que funde el corazón más duro.
Yo, tenía el alma de acero,
templada por grandes sufrimientos,
pero una sombra de mujer la hirió para siempre…
desde que la vi, la ame y desde entonces amo el polvo
que pisa esa divina criatura.
Muchas veces te he dicho que tengo en mi alma
un altar donde la adoro como una diosa,
y que he adornado ese altar con las flores de la esperanza;
pero Ella tiene solamente para mi, burla y desprecio.
¿Qué la olvide? ¡Ah¡ mas fácil sería acallar mi corazón,
dejar sin pensamiento mi cerebro y mis pupilas
sin la luz del sol… aunque me rechase siempre la adorare;
puedes pedirme hasta la muerte, pero que la olvide…
¡ No ¡ nunca jamás.
Frank Robert
Stgo,05 Jun.1976
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